Por qué de octubre a diciembre duermes peor (y qué hacer desde ahora)

Por qué de octubre a diciembre duermes peor (y qué hacer desde ahora)

Todavía no llega diciembre y ya lo sientes venir.

El cierre del año en el trabajo. Los gastos que se vienen. Las posadas que te van a invitar. La cena. Los regalos. Y esa cuentita mental de todo lo que te falta por resolver antes de que se acabe el año.

Si de unas semanas para acá te cuesta más dormir, o te despiertas de madrugada con la cabeza haciendo números, no es casualidad ni mala suerte. Es la temporada. Y lo bueno de saberlo en octubre es que todavía te da tiempo de hacer algo. 💚

El estrés de fin de año no empieza en diciembre

Lo que sientes en diciembre no se generó en diciembre. Es un año entero de cansancio que se junta y se desborda justo ahí.

Los especialistas incluso le pusieron nombre: síndrome de fin de año o síndrome de diciembre. No es una enfermedad formalmente reconocida, pero los consultorios se llenan y la gente describe siempre lo mismo: agotamiento que no se quita con descansar, irritabilidad, poca motivación. Hay psicólogos que calculan que toca a más de la mitad de la población.

Y en México partimos con desventaja. Según la OCDE somos el país con más estrés laboral, con jornadas largas y pocos días de vacaciones al año. O sea que al último trimestre no llegamos descansados: llegamos ya cargando.

Lo que se te junta de octubre a diciembre

No es una sola cosa. Son cuatro, y caen encima al mismo tiempo.

El cierre de trabajo. Metas, inventarios, cobranza, todo lo que se fue dejando para "cuando haya tiempo". Y el tiempo ya se acabó.

El dinero. El Buen Fin, los regalos, las colegiaturas, la cena, el viaje. Las cuentas que no cuadran son de las preocupaciones que más despiertan a la gente a media noche, porque son concretas y no tienen respuesta fácil a las tres de la mañana.

Los compromisos. Posadas, cenas, visitas, la familia que viene. Más noches de dormirte tarde, más copas y más cenas pesadas a deshoras. El alcohol en especial te duerme al principio y te despierta de madrugada cuando el cuerpo termina de procesarlo.

Menos luz. Esta casi nadie la menciona y pesa. Los días se van acortando: amanece más tarde y oscurece más temprano. Cuando te falta luz fuerte en la mañana, la melatonina de la noche anterior no se apaga como debe y arrastras somnolencia buena parte del día. Entre finales de octubre y diciembre es justo cuando más se nota.

Por qué el sueño es lo primero que se cae

Cuando el día se llena, lo primero que recortamos es la hora de dormir. Parece lo único negociable: total, es tiempo en el que no estás haciendo nada.

Pero es justo al revés. Dormir es lo que te permite aguantar todo lo demás con paciencia.

Y el estrés de fin de año no solo te quita horas, también te quita calidad. Te acuestas con la cabeza prendida, el cuerpo se queda en alerta, y la madrugada se vuelve frágil: cualquier cosa te despierta y ya no vuelves a dormir.

De ahí arranca el círculo. Duermes mal, amaneces sin paciencia, el día te rinde menos, te quedas hasta tarde terminando lo que no te salió, y duermes todavía menos. Así hasta la cena de Navidad.

El error de esperar hasta enero

Fíjate en algo. Todos los consejos para sobrellevar esta temporada salen en diciembre, cuando ya estás hasta el cuello y lo único que queda es aguantar.

En octubre todavía hay margen. Puedes mover horarios, decidir a qué sí vas y a qué no, hacer cuentas con calma, acomodar tu rutina de noche. En diciembre eso ya no se puede: el calendario te maneja a ti.

Lo que hagas estas semanas no es prepararte para las fiestas. Es llegar a ellas con batería.

Qué proteger desde hoy

No necesitas cambiar tu vida. Son cosas chiquitas, y todas son gratis:

  • Ponle hora de cierre a tu día, aunque queden pendientes. Siempre van a quedar pendientes.
  • Sal a la luz de la mañana 10 o 15 minutos. El café en el patio, caminar a la tienda. Es la señal más barata que existe para ordenar tu reloj interno, y en esta temporada es la que más falta hace.
  • Hora fija para despertar, los siete días. En temporada de desveladas, la hora de levantarte es el ancla. La de acostarte se va a mover sola.
  • Decide hoy a cuántas salidas de diciembre vas a decir que sí. Decidirlo en octubre es fácil. Decidirlo con la invitación encima, imposible.
  • Haz el presupuesto de diciembre ahora y en papel. Las cuentas vagas son las que te despiertan de madrugada; las cuentas escritas, no tanto.
  • Mueve el cuerpo aunque sean 20 minutos, de día y no en la noche.
  • En las noches de fiesta, deja al menos tres horas entre la última copa y la cama, y cierra con agua.
  • No recortes sueño para ganar tiempo. Es el peor préstamo que hay: lo cobran con intereses y siempre en el peor momento.

Si de toda esta lista solo te quedas con dos, que sean la hora fija para despertar y los 15 minutos de luz en la mañana. Esas dos solitas, sostenidas de aquí a diciembre, ya cambian bastante.

Y si quieres un apoyo natural para estas semanas, para eso preparamos la Fórmula para el insomnio, que incluye las gotas para el estrés, porque en esta temporada la cabeza acelerada y las malas noches vienen en el mismo paquete.

Si tomas algún medicamento, no lo cambies ni lo suspendas por tu cuenta: eso solo lo decide tu médico. Nosotros con gusto te orientamos por WhatsApp para que lo uses con orden.

Que este cierre de año te agarre descansada. 🌙


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